Nuestro Parque se encuentra ubicado en el sector oeste de la ciudad, cuenta con una superficie de 15 hectáreas,
su diseño huye de los concurridos camposantos, integrandose totalmente a la naturaleza.
Amplios y limpios espacios invitan a sus visitantes a la reflexión, tranquilidad y recuerdo de sus seres queridos…
su cuidada vegetación confiere a este lugar el título de Jardines, el cementerio lleva una firme política de respeto al medio ambiente por esto el delicado cuidado con pequeños animales y flores silvestres que se suman a este parque Natural….
La Misión y objetivo, es otorgar a nuestros clientes un servicios de excelencia que les permita construir recuerdos permanentes de sus seres queridos, aportando soluciones a la comunidad a la que servimos, contribuyendo positivamente con el cambio cultural.
En jardines de Gualeguaychu trabajamos bajo la filosofia de hacer mas facil los momentos dificiles, enfocandonos en mejorar dia a dia…
En nuestro parque cuidamos de todos los detalles, ofreciendo de esta manera un servicio integral, que va desde entregar un agradable entorno paisajistico hasta atender a nuestros clientes en sus mas pequeñas inquietudes. Comprendemos la dificultad de aquellos dificiles momentos de la vida y entendemos la importancia de ayudar, en todo lo que este a nuestro alcance y a sobre llevar aquellos momentos de gran dolor.

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
ResponderEliminarLa primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo lo cura todo" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Para quienes hemos perdido a un ser querido la Navidad nos provoca una mezcla de sentimientos de alegría, tristeza y nostalgia porque el duelo es un sentimiento que aunque se supera provoca dolor, alguna lágrima mezclada con sonrisas. Ahora que estamos próximos a celebrar el nacimiento de Jesús, intentamos estar reunidos en familia, pero el espacio de quien ya no está se nos hace más grande.
ResponderEliminarYa nada será igual, la ausencia de esos seres tan amados es para siempre, nada llenará esos espacios. La tristeza y la nostalgia pueden llegar a quitarnos el deseo de celebrar, pero muchas de nosotras somos el núcleo integrador de nuestras familias. Debemos recordar que detrás de cada lágrima, tal vez secreta o lágrima del corazón, hay alguien que espera por nuestra sonrisa y nuestro amor. Aún tenemos una misión que cumplir, la de llevar alegría a los que aún están con nosotros, aunque en nuestros corazones haya una lluvia de lágrimas.
El proceso de duelo nos lleva mucho tiempo para superarlo, pero las memorias perduran por siempre. Debemos recordar que a pesar de nuestra tristeza, no está prohibido sonreír y celebrar en esta navidad el nacimiento del hijo unigénito de Dios. Permitamos que nuestra mente vuele en aras de las hermosas memorias de quienes se nos han escapado hacia otra dimensión. Dejemos que nuestras memorias vuelen hacia los tiempos idos en los que celebrábamos la navidad con amor, levantemos esa tristeza y contemplemos a nuestro rededor a quienes nos rodean.
Miremos a nuestro rededor y demos gracias al creador por lo que tenemos, por el privilegio de haber tenido a quienes ya no están, por los recuerdos, por los momentos compartidos que aunque ya no volverán, nos han dejado un legado de ejemplos y vivencias que en esta Navidad que se aproxima, podremos compartir con los que aun están, con los que nos aman y a quienes amamos. Honremos sus memorias con alegría, con optimismo y alegría, de la misma forma que un día, ellos, los que se nos adelantaron lo hicieron junto a nosotros.
Permite que según va llegando la Navidad, tu hogar se ilumine con el espíritu navideño que se ilumine con las luces de esperanza, de amor y paz, y permite que se inunde con la presencia del recuerdo de quienes se nos fueron para siempre, pero que están y estarán en nuestro corazón por siempre...
Con el mismo cariño de siempre:
Amanecer cautiva del amor.